lunes, 19 de octubre de 2009

Pónganos usted dos gorriones (Alvaro Giron / Jesus Barquin)

La medida local de servicio del vino sigue siendo, aunque ya en franca retirada, el 'gorrión': un vasito de tubo que es llenado hasta el borde del vino a granel que se escoja, manzanilla habitualmente pero también amontillado u otros. Su contenido debe de ser equivalente al menos al de dos copas habituales y el precio del gorrión de manzanilla en los bares populares varía en función del vino de que se trate y de la prosapia del local entre los 45 y los 70 céntimos de euro: un escándalo, vamos.




Si en uno de estos bares pide usted "Una copa de manzanilla, por favor", sin duda le entenderán. Pero no es ésa la mejor manera de plantear la comanda cuando uno lo que va buscando es la manzanilla a granel de la casa: en tal caso, pida "¡Dos vasos de vino!" (dos al menos, claro, ¿no pensará beber solo?) En cualquier caso, ni sueñe con que esta clase de trucos le van a servir para ocultar su condición de turista. Los camareros sanluqueños tienen una peculiar sensibilidad, cierto que no siempre bien calibrada, para detectar al forastero...
 Un buen lugar para poner en práctica esta habilidad puede ser el Bar Trigo (calle San Nicolás), cuyo granel es la interesante aunque chica manzanilla San José de Barón, de bonito color verdoso y en la última ocasión también con ciertas notas oxidativas de manzana asada. Por cierto, es buena la calidad del pescado frito y del marisco (langostinos no por debajo de los famosos del Barbiana y a precio más favorable) que sirven en este bar de barrio, si bien el entorno y la decoración no son de los que hacen a uno sentirse bien acogido.